sábado, 31 de diciembre de 2011

Capítulo 11

Mikel miraba constantemente su reloj, 14:35 ¿Es qué no iba a venir? No, eso no podía ser. Le había dicho que vendría. ¿Y si solo lo había dicho para quedar bien y al final no venía? Al fin y al cabo sólo se conocían de ayer... Pero sus dudas se vieron resueltas cuando Paula entró por la puerta del restaurante. Llevaba una falda negra y una camiseta morada a juego con sus sandalias, tenia un tobillo cubierto con una venda blanca.
-Hola Paula. - La saludó Mikel con una sonrisa.
-Hola. ¿Nos sentamos?
-Claro.
La comida transcurrió tranquilamente. A penas se conocían de un día pero los dos hablaban como si se conocieran de siempre. Paula se sentía muy agusto. ¿Cuando fue la ultima vez qué quedó con un chico? Lo recordaba pero prefería no pensar en eso. El último chico con el que había salido le había echo bastante daño y le daba miedo volver a enamorarse. Pero Mikel le parecía diferente a los demás. ¿Lo era?
La comida llegaba a su fin cuando Mikel sorprendió a Paula con una pregunta.
-Oye Paula, ¿Tienes algún plan para esta tarde?
-Bueno la verdad es que había quedado con mis amigas pero...
-Ah, no te preocupes si no puedes no pasa nada.
-Íbamos a ir al cine si te apetece puedes venir con nosotras.- Le propuso Paula.
-¿No les importará?
- ¡Qué va! Venga anímate y ven con nosotras.
-Bueno,  no se que pinta un tío entre tantas tías...
-¿Qué pasa te da miedo? jaja -Bromeó Paula- Además también vendrán unos amigos de clase.
-Bueno si insistes...
-Si, lo pasaremos bien.
Unas horas más tarde...
Alex y Carol charlaban alegremente cuando Dana y Sara llegaron. Finalmente tras mucho insistir Dana había conseguido que Sara no se quedara en casa.
-¿Falta alguien? -preguntó Carol.
-Si, faltan Paula, Bruno y Alan.
-¡Holaaa!
Detrás de ellas se encontraban Mikel y Paula. Tras presentarse entre sí vieron a tres personas acercándose. Uno de ellos era Bruno y a su lado estaba Alan que iba con una chica de la mano.
-¿Quien es esa? -Preguntó Sara extrañada.
-Sera María, ya sabéis que lleva dos meses saliendo con Alan.- Respondió tranquilamente Paula.
Unos segundos después llegaron hasta donde estaban los demás y Alex, Dana, Paula y Sara se miraron sin dar crédito a lo que veían. No podía ser.
-¡Hola chicas! ¿Que tal?
Pero el irritante sonido lo confirmó. Esa voz no podía ser de otra mas que de Christina.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Capítulo 10

8:30 de un 24 de Junio.
No había dormido demasiado a causa del dolor del tobillo. Paula se sienta sobre la cama y alcanza la muleta que esta apoyada contra la pared. Y pensar que se hizo una rotura a causa de un pequeño empujón.... Sara preocupada, se había disculpado varias veces mientras estaban en el hospital. Paula sabía que no lo había hecho queriendo y no había tenido ningún problema en perdonarla. Ademas, gracias a ella había conocido a Mikel. Esta tarde habían quedado para comer, inconscientemente sonrió.
Al salir del hospital amablemente la acompañó a casa. Durante el trayecto Mikel le preguntó como se había roto el tobillo. Paula le explico que fue un accidente, prefería no entrar en detalles.
8:45 todabía era pronto y no tenia demasiada hambre así que cogió su blackberry y se conectó al tuenti.

Unos minutos mas tarde a unas calles de allí...


Sara mira sin demasiado entusiasmo el desayuno que tiene delante. Sus padres se habían ido hace un rato a hacer unas compras. Mejor. Si la hubieran visto levantada a esas horas le habrían preguntado el motivo y no estaba para dar explicaciones. Era extraño en ella que se levantara tan pronto pero cuando llego a casa se dejó caer agotada a la cama y a las 8:30 de la mañana se despertó a causa de una pesadilla.
Sara esperimentó un escalofrío al recordar la pesadilla. En ella aparecía él, pero no aparecía solo. Aparecía con Angy. Ojalá solo fuera una pesadilla... Siente como se le empañan los ojos pero reprime las lagrimas. No piensa llorar más por él, ya no. Coge la taza de leche con cola-cao y se lo bebe de un solo trago. Esta fría.
El teléfono suena en ese momento: Angy.
¿Lo coge? ¡No! ¿Para que? ¿Para que le diga qué lo siente? Ademas, no lo siente. Esta feliz de estar con Carlos, no había mas que mirarla para darse cuenta. Unos segundos mas tarde el sonido cesa, el mismo tiempo que tarda en volver a sonar. Lo pone en silencio y enciende la tele.




Suspira. Se rinde tras la cuarta llamada. Está claro que no le va a coger el teléfono pero no perdía nada por intentarlo. Sabía que no había hecho bien en enamorarse de Carlos pero ella tampoco lo estaba pasando bien. ¿Y ahora que? Tendría que esperar a que Sara quisiera hablar con ella para poder solucionar las cosas. Vuelve a coger su móvil y mira en la bandeja de entrada. El ultimo mensaje se lo mando Carlos hace media hora. Lo lee y sonríe.


"Hola wapa :)
spero no haberte despertado. Podemos kdar sta trd?
Un beso tekk!"


Habían quedado a las cinco y estaba feliz por ello pero no podía evitar sentirse culpable. Desde luego no había hecho bien en besar a Carlos delante de Sara, esa no era la manera de que se enterara que estaban juntos, pero se sintió desplazada. No sabe que hacer para solucionarlo, Sara estaba muy enfadada... Pensó en pedir ayuda a una de sus amigas pero todas deberían estar pensando lo peor de ella. De repente se sintio muy sola. El era lo único que tenía en esos momentos. Lo quería mucho. Si, definitivamente estaba enamorada de él pero Sara también lo estaba. Uuf... otra vez el mismo dilema. Tenia que darle solución como sea.




Las tres estaban pasándolo mal por motivos diferentes, pero relacionados. Mientras tanto, una persona no muy lejos de allí se las estaba ingeniando para hacer sus vidas algo mas complicadas...




El olor a pinta uñas inundaba la habitación. Debería estar estudiando pero no le apetecía nada. Aplicó el pinta uñas rosa fucsia a la ultima uña que le quedaba sin pintar y cerro el pequeño bote. Cogió su móvil: Ningún mensaje. Parecía que Dana no tenia intención de responderle, pero paciencia. No podía desesperarse si quería conseguir su objetivo. Ya estaba harta de no quedar con nadie y estar encerrada en su habitación pero no podía hacer otra cosa, al fin y al cabo no tenia mas amigas que las que perdió hace unos meses. Aunque las cosas estaban a punto de cambiar. Pensaba recuperar a Dana y de paso vengarse de las demás porque estaba segura de que ellas tuvieron mucho que ver en que Dana tomara la decisión de no seguir siendo su mejor amiga.


-¡Christina cariño, ya estoy en casa!


Una mujer de 43 años entro en la habitación de su hija.


-Hola mamá.
-¿No as estudiado?
-Claro, llevo estudiando  toda la mañana, solo me tomaba un descanso.
-Así me gusta.


Le dio un beso a Christina y salio de la habitación. "¡Que ingenua!" pensó Christina. No, desde luego que no iba a pasarse así todo el verano y una maliciosa sonrisa se dibujó en su cara.